Construir un futuro de metales cero neto con normas armonizadas

Por Noelia García Nebra,
Jefa, Sostenibilidad y Colaboraciones, ISO

LinkedIn

Si hay una lección que aprendí en el Villars Institute Ocean Forum de la semana pasada, es esta: sin normas armonizadas, los datos no pueden suponer un impacto para los océanos ni para la industria. El camino hacia un futuro cero neto depende de que cada industria lleve a cabo su papel y hay pocas más importantes que los sectores del acero y del aluminio.

Estas industrias son fundamentales para la forma en la que vivimos, trabajamos y nos movemos. Desde las ciudades que construimos hasta los automóviles que conducimos, el aluminio y el acero son indispensables. No obstante, tienen un costo, en particular, cuando se trata de su huella de carbono. Su producción, aún altamente dependiente de los combustibles fósiles, representa un porcentaje significativo de las emisiones industriales globales.

En la reciente mesa redonda sobre metales FMC (First Movers Coalition) del FEM, tuve el privilegio de estar junto a algunas de las mentes más brillantes del sector metalúrgico, profundizando en los desafíos que enfrentamos durante la descarbonización. El debate fue franco y revelador, pero rápidamente resultó evidente que la clave para progresar no está solo en la innovación, sino en unas normas armonizadas. Sin un marco unificado para la contabilidad del carbono, el trayecto hacia los metales cero neto se torna más difícil de recorrer.

Ante la previsión de un aumento del 40 % en la demanda de aluminio de aquí a 2030, resulta innegable que debemos actuar con urgencia. Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo aceleramos el cambio? ¿Cómo creamos un mercado de metales cero neto coherente y transparente, que promueva la confianza, impulse la inversión y propague la innovación?

Obstáculos para la descarbonización

Uno de los principales obstáculos que debatimos en la mesa redonda fue la fragmentación de las normas de contabilidad del carbono. A día de hoy, no existe una definición universal de «verde» ni un sistema unificado para medir y verificar la reducción de las emisiones entre proyectos y sectores. Esta falta de claridad supone un problema de gran calado. ¿Cómo podemos poner precio a los metales cero neto o crear un mercado para ellos si no existe un consenso acerca de qué constituye un producto «verde»?

Igual de crucial es la pregunta de quién soporta el riesgo de la descarbonización: ¿los fabricantes, los inversionistas o los consumidores? Sin unas normas armonizadas, el riesgo se absorbe de manera incoherente y, a menudo, opaca a lo largo de la cadena de valor, lo que dispara los costos globales del sistema.

La fragmentación no es solo teórica: es muy real y, además, costosa. Múltiples esquemas de certificación, requisitos en conflicto y solapamiento entre marcos complican todo el proceso. ¿El resultado? Mayores costos, pérdidas de tiempo y estancamiento de los progresos. Lo que necesitamos es una única norma armonizada para la contabilidad de las emisiones. Solo así podremos proporcionar la transparencia y la confianza necesarias para desbloquear el potencial de los metales cero neto.

La descarbonización es un desafío monumental, pero también conlleva unas oportunidades enormes.

Por qué la armonización importa

En un mercado fragmentado, es más difícil para las empresas saber dónde invertir, qué medir y cómo verificar el progreso. Sin embargo, cuando las normas están armonizadas, todas operan con unas mismas reglas de juego.

Al adoptar un marco común para la medición, la comunicación y la verificación, garantizamos la coherencia más allá fronteras y entre sectores. Esta coherencia crea confianza –entre compradores, inversionistas y reguladores– y abre las puertas a la inversión en las tecnologías sostenibles. Si podemos confiar en los datos, podemos confiar también en el mercado, y esta confianza impulsa una escalabilidad que es vital para la descarbonización.

Sin embargo, no se trata solo de hacerle la vida más fácil a las empresas. La armonización también implica menos burocracia, menos auditorías y vías más claras que los legisladores pueden seguir para integrar unos requisitos coherentes a la legislación. El resultado: menores costos de cumplimiento normativo y eliminación de la confusión y las demoras tan comunes en el momento actual.

Aliados por el progreso

ISO trabaja activamente para hacer frente a esta fragmentación. En colaboración con Greenhouse Gas Protocol (GHGP), estamos armonizando nuestras normas de GEI y codesarrollando otras nuevas para brindar un enfoque cohesionado y aceptado universalmente para la contabilidad de emisiones. Con ello, se sentarán las bases de un mercado de metales cero neto interoperable mundialmente.

De cara al futuro, nos hemos marcado un objetivo ambicioso: de aquí a 2028, queremos construir la infraestructura de normas requerida para crear mercados de carbono funcionales, una regulación coherente e informes de emisiones armonizados. Con esta cartera de normas alineadas, las empresas podrán comunicar, medir y verificar sus emisiones con mayor facilidad. También simplificarán el proceso para los productores y crearán igualdad de condiciones para todos.

Como signataria de la iniciativa Steel Standards Principles, ISO también está colaborando con organizaciones clave de la industria para promover unas normas alineadas y creíbles para el acero casi cero. Este es apenas un ejemplo de cómo estamos reforzando nuestro compromiso con la transparencia, la coherencia y el acceso global.

La descarbonización es un desafío monumental, pero también conlleva unas oportunidades enormes. Con la alineación a las normas y la creación de un mercado transparente y confiable para los metales cero neto, podemos desatar todo el potencial de estas industrias críticas. El camino hacia el cero neto tal vez no sea sencillo, pero con las herramientas, las alianzas y el compromiso correctos, es un camino que podemos recorrer, y lo haremos juntos.

Contacto de prensa

Equipo responsable de los contenidos
ISO, Ginebra, Suiza
+41 22 749 01 11
team-content@iso.org